PODOLOGIA / Los tacones altos pueden provocar desde
dolor y problemas en los pies hasta trastornos en la
columna vertebral
PATRICIA
MATEY
Están de moda y se dice que realzan la figura,
pero para muchas mujeres los tacones son todo un
sacrificio que tan sólo beneficia a la imagen. Y
también a los podólogos y ortopedas, ya que las
últimas tendencias en calzado puede que favorezcan
un aumento de pacientes en sus consultas.
La Academia Americana de Cirugía Ortopédica ya
sabe el porqué del número tan elevado de mujeres
que sufren de los pies: un estudio llevado a cabo por
esta institución revela que ocho de cada 10 mujeres
estadounidenses se quejan de que sus zapatos les
causan molestias.
Para muchos expertos la causa de este dolor
reside, en buena parte de las ocasiones, en el
tamaño de los zapatos (muchas féminas llevan
modelos que resultan pequeños para los pies, ya que
se estrechan demasiado en la punta) o en el tacón,
más alto de lo que sería recomendable.
Según, Carlos San Martín, secretario de la
Escuela de Podología de la Universidad Complutense
de Madrid, "las molestias que sufren las mujeres
en los pies sí guardan relación en muchas ocasiones
con el tacón alto. Un buen tacón debe tener como
máximo tres centímetros y ha de ser ancho, aunque
el mejor de todos es el que posee esta altura, aunque
con forma de cuña".
Una modelo profesional relata cómo los tacones
altos acabaron destrozando sus pies: "Cuando
tenía 20 años y desfilaba, llevaba zapatos con más
de cinco centímetros de tacón. La verdad es que los
zapatos estaban matándome. Siempre pensé que era
normal tener los pies hinchados y doloridos".
Mary Mueller sometió a sus pies a una década de
calvario. Ahora, a sus 43 años, tiene que llevar un
calzado especial para sus problemas: dedos en
martillo, además de padecer dolores muy frecuentes.
Los problemas de los zapatos con tacones de
vértigo van desde las molestias leves o severas en
los pies, hinchazón, hasta problemas en los huesos
como son los juanetes, dedos en martillo, callos,
durosidades e, incluso, dolor de espalda.
"No hay nada bueno. Los tacones demasiado
altos afectan al talón de Aquiles y crean una
presión excesiva en la parte delantera del
pie", declara Katheryn Moss, podóloga de la
Universidad de California en San Francisco (EEUU).
Según los expertos, andar sobre tacones altos
desplaza el cuerpo hacia delante y obliga a los dedos
y al antepié a soportar todo el peso, provocando
dolor y daño en estas extremidades.
"Los tacones altos y estrechos provocan
inestabilidad y pueden acabar afectando a la columna
vertebral. Una de las consecuencias más graves de
este tipo de zapatos que, además suelen ser
estrechos en su parte delantera, son los daños en el
hueso del talón. No obstante, hay mujeres que saben
mantener el equilibrio sobre estos zapatos y no
sufren tantos trastornos", insiste Carlos San
Martín.
La importancia del pie
Los pies, la parte anatómica y dinámica de
nuestro organismo, que desde hace millones de años
permite que el hombre pueda mantenerse erguido
durante toda su vida, se desplace, corra, baile, y
salte, es también, la más olvidada y descuidada por
la mayoría de los habitantes del planeta.
Hasta un 80% de los españoles, según los
especialistas, padece algún trastorno leve en sus
pies: callosidades, callos, durezas, uñas encarnadas
y procesos inflamatorios.
Ventiseis huesos, 33 articulaciones, 19 músculos,
numerosos vasos sanguíneos y nervios y más de 100
tendones son los elementos que permiten a los pies
realizar sus seis movimientos fundamentales:
flexión, extensión, aducción, abducción,
pronación y supinación. Pero la cualidad que más
sorprende de esta estructura tan dinámica es su
capacidad para adaptarse cómodamente a todos los
terrenos que pisa. Y esta facultad se debe,
posiblemente, a las complejas interacciones
bioquímicas que se producen entre las distintas
articulaciones y los músculos que enlazan el pie y
la pierna.
El calzado permite que esta adaptabilidad de los
pies se incremente, aunque también ha supuesto un
aumento o exacerbación de los problemas que sufren
los pies: rozaduras, hinchazón, ampollas,
callosidades e infección por hongos. "El pie es
una obra maestra, concebida para andar sin calzado y
sobre cualquier terreno, pero también es el órgano
que peor tratamos", concluye el secretario de la
Escuela de Podología.